Tambalea el desbalanceado acuerdo Mercosur-Unión Europea

GINEBRA, 7 oct (GC).-  El poder de negociación constituye el nudo del controvertido  acuerdo comercial entre el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) y  la Unión Europea (UE), que se encuentra en trámite de ratificación incierta.

Casi la mayoría de los excedentes negociables del bloque sudamericano provienen de su voluminoso sector agrario dotado de las tecnologías más avanzadas. Europa, que superó 60 años atrás sus penurias alimentarias, perfeccionó desde entonces su industria y diversificó sus especialidades en servicios.

A simple vista resulta clara la diferencia de valor estratégico entre las dos ofertas. Por un lado los productos básicos alimentarios y minerales sometidos a la variabilidad de mercados de precios caprichosos e indescifrables. En otro, los bienes industriales con enorme valor agregado y los servicios, que hasta la pandemia eran la luminaria de los rendimientos bursátiles.

Esa asimetría se hace notoria en el poder de negociación que dispone la UE cuando se sienta a la mesa, en representación de países industrializados y en su mayoría de altos ingresos, ante los sudamericanos de apenas ingresos medios altos.

El resultado de tal desequilibrio quedó reflejado en el texto que las partes firmaron el 28 de junio pasado y que deberán ratificar los cuatro del Mercosur, por una parte, y el Parlamento Europeo y luego los 27 estados miembros de la UE, por la otra.

Pero antes de describir las desigualdades es ineludible aclarar que el texto aprobado tiene muy pocos visos de prosperar. Por ejemplo, un grupo de expertos  franceses independientes dictaminó, en respuesta a un pedido del gobierno de Paris, que el acuerdo “representa una ocasión fallida de utilizar su (de Francia) poder de negociación para obtener garantías sólidas que respondan a las expectativas ambientales, sanitarias y en general sociales de sus conciudadanos”. 

El estudio, del Instituto Veblen y de la Fundación Nicolas Hulot, se entregó el 18 de septiembre último y de inmediato reaccionó el primer ministro Jean Castex, que adhirió a esas conclusiones y reclamó cambios en la redacción del acuerdo con el Mercosur.

 El presidente francés, Emmanuel Macron, coincide con esa demanda y la jefa de gobierno de Alemania, Angela Merkel, también expresó dudas. La oposición al texto aprobado en junio se hizo pública al igual en Paises Bajos, Irlanda y Austria.

Las objeciones se concentran en el tema ambiental. El principal reclamo se refiere a la incorporación en el texto de una mención explícita a la aplicación efectiva del Acuerdo Climático de Paris, discutido en la capital francesa y firmado en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, en 2016.

Esa referencia alude al ultraderechista presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quien ha amenazado repetidas veces con denunciar la adhesión de su país al Acuerdo de Paris. El numen de Bolsonaro, Donald Trump, presidente de Estados Unidos, ya notificó el 1 de junio de 2017 su decisión de abandonar ese tratado, lo que tendrá efecto el próximo 4 de noviembre, al día siguiente de las elecciones que decidirán su eventual continuación en la Casa Blanca.

Otro reclamo de los ambientalistas compartido por gobiernos europeos es el efecto que podría tener la ampliación, establecida en el texto, de las cuotas de importación de carnes provenientes del Mercosur, en especial de la bovina, aunque también de porcina y aviar.

Alegan que para cubrir esos contingentes, los países sudamericano deberán extender la actual frontera agrícola mediante incendios y desmontes para eliminar más bosques, repitiendo imágenes como las de la Amazonia que han sensibilizado a todo el mundo. Veblen y la Fundación Hulot sostienen que los países europeos ya son responsables de un tercio de la deforestación mundial relacionada con el comercio de alimentos.

La tercera demanda aspira a que las exportaciones sudamericanas respeten las normas sanitarias, fitosanitarias y en general ambientales que rigen en la Comunidad de los 27. Este punto ya es motivo permanente de discordia en la Organización Mundial del Comercio (OMC) porque gran parte de los países en desarrollo reprochan la severidad de esas normas europeas y cuestionan muchas de las bases científicas que las sostienen.

Otro aspecto relevante es la oposición al acuerdo con el Mercosur que sostienen

con firmeza los sectores agrarios, que tras décadas de apatía obrera y estudiantil, han protagonizado las pocas protestas sonoras que se levantan en Europa. Los empresarios y trabajadores agrícolas europeos, sostenidos en diferente grado por las subvenciones comunitarias, temen que la invasión sudamericana termine con sus explotaciones ineficientes.

Y para los gobernantes europeos, en los actuales momentos de incertidumbre sanitaria y política en la región y en el mundo, lo menos aconsejable sería alimentar un foco de agitación atractivo para las ascendientes fuerzas de la extrema derecha.

En cuanto a las desigualdades, el acuerdo reduce aún más el escaso espacio político a disposición de los países sudamericanos para proyectar modelos de desarrollo que favorezcan actividades diversificadas y modernas creadoras de mayor empleo para todas las generaciones laborales de mujeres y hombres. En contraste, el texto del acuerdo condena al conocido modelo de monocultivo sin futuro.

El documento aprobado en junio garantiza a las dos partes el acceso libre al sector de contratación pública, un eufemismo para lo que antes se llamaba compras gubernamentales. En cualquier rubro, transportes, maquinarias, instrumentos de precisión, medicamentos, tecnologías digitales y muchos más, la competencia de los sudamericanos con los europeos sería ilusoria.

La economista argentina Noemí Brenta, en un comentario publicado en septiembre pasado por el cotidiano “Página 12”, opinó que abrir las importaciones de bienes y servicios en desmedro de la producción nacional y permitir el capital extranjero en cualquier sector, como las compras gubernamentales” ocasiona la pérdida de “la posibilidad de influir en las decisiones para orientar la estructura productiva en interés del país”.

(GC) .-

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s