Estados Unidos y China guerrean y negocian

Aunque la guerra comercial entre Estados Unidos y China atraviesa un período de tregua, las dos partes echaron chispas en una audiencia judicial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) este lunes 28 de enero en Ginebra y anticipan ásperas negociaciones en Washington los días 30 y 31 del mismo mes. En la primera escaramuza, el Òrgano de Solución de Diferencias (OSD) de la OMC aceptó un pedido de China de establecer un grupo especial que examinará la legalidad de los aranceles adicionales implantados por Estados Unidos a las importaciones de acero y aluminio de origen chino. El OSD tramita seis demandas contra Washington por los mismos derechos aduaneros, iniciadas por Canadá, México, Noruega, Turquía, la Unión Europea y ahora China.

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Las relaciones comerciales ya enrarecidas entre las dos potencias se tensaron a partir de 2017, con el ascenso de Donald Trump a la presidencia estadounidense. En octubre de ese año inició investigaciones, el preanuncio de un conflicto en la OMC, por supuestas prácticas de China que afectaban intereses de Washington en cuestiones de transferencia de tecnología, propiedad intelectual e innovación. Por esa época Trump se había declarado incómodo con el desequilibrio del intercambio comercial mutuo, que beneficia a China, y ya proclamaba su lema electoral de “Estados Unidos primero”. En marzo de 2018 dio la primera embestida con un memorándum presidencial que ordenaba adoptar acciones contra China mediante la suba de aranceles sobre importaciones de mercancías de esa procedencia y la presentación de demandas ante la OMC. En esos días anunció la aplicación de aumentos en un margen de 25 por ciento para el acero y 10 por ciento para el aluminio de China, pero también al originado de Canadá, México, la Unión Europea y otros países. Para justificar esas medidas proteccionistas, el gobierno de Trump alegó razones de seguridad nacional.

La ofensiva se concentró en China con la imposición, a partir de julio pasado, de aranceles adicionales de 25 por ciento sobre otras importaciones chinas que sumaban 34.000 millones de dólares, mientras se anunciaba para septiembre otro incremento de 10 por ciento de aranceles sobre otros rubros de la misma procedencia por un monto de 200.000 millones de dólares. La carga comercial sobre los productos chinos debía incrementarse otro 10 por ciento desde el 1 de enero de este año, según expusieron negociadores chinos ante el OSD, dijeron fuentes comerciales. Con todo ese arsenal en parte ya descargado, los dos bandos enfrentados sostuvieron una cena en Buenos Aires, el 1 de diciembre pasado, cuando se clausuraba en la capital argentina la Cumbre del Grupo de los 20, y Trump y el presidente chino Xi Jinping convinieron una tregua de 90 días que vence el 2 de marzo. De esa manera quedaron en suspenso los aumentos previstos para el 1 de enero de este año y una amenaza de nuevos gravámenes aduaneros sobre productos chinos por 276.000 millones de dólares.

En medio de toda esa pirotecnia proteccionista, las causas judiciales iniciadas ante el OSD prosiguieron y los plazos que establece el sistema de la OMC se cumplieron hasta que el lunes 28 habilitaron la formación de un grupo especial que deberá examinar la legalidad de las sanciones impuestas por Estados Unidos sobre mercancías importadas desde China. Beijing sostuvo ante el OSD que las acciones “unilaterales” estadounidenses “afectan legítimos intereses económicos y comerciales de China como también del sistema multilateral de comercio basado en normas”. La justificación de Washington, basada en razones de seguridad, constituye una “violación flagrante” de las obligaciones contraídas por Estados Unidos ante la OMC, consideraron los negociadores chinos, según la versión de las mismas fuentes. Estados Unidos replicó que “lo que China se propone y está haciendo es un gran perjuicio al sistema internacional de comercio a través de sus políticas y prácticas extremadamente injustas de transferencias de tecnologías forzadas y distorsionadoras del comercio”, apuntaron las fuentes. Washington agregó que la retaliación de China, al imponer derechos arancelarios sobre exportaciones estadounidenses por 100.000 millones de dólares, es “hipócrita”. Una vez aprobada la formación del grupo especial contra Estados Unidos, la Unión Europea, Japón, Noruega, Canadá, Nueva Zelanda, Singapur, Rusia, China Taipei, Ucrania, Indonesia, Kazajstán, Corea del Sur y Brasil hicieron reserva de sus derechos a participar como terceras partes en el procedimiento.

Con esos antecedentes deben reunirse en Washington una delegación negociadora china, encabezada por el viceprimer ministro del país asiático, Liu He, y la delegación estadounidense con el Representante Comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, a la cabeza, e integrada por el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin; el secretario de Comercio, Wilbur Ross; el asistente presidencial de política económica, Larry Kudlow, y el asistente presidencial de política comercial e industrial, Peter Navarro. En esta mesa se discutirán, además del pleito en la OMC, cuestiones pendientes más amplias, derivadas de la creciente rivalidad entre las dos potencias por el dominio de los sectores más estratégicos en los campos de la economía, la técnica, la ciencia y la investigación.

(GC)