Tiene derivaciones la crisis del Órgano de Apelación de la OMC

El entredicho que pesa sobre el Órgano de Apelación (OA) de la Organización Mundial del Comercio (OMC) proviene principalmente de la ofensiva crítica de Estados Unidos, que se siente perjudicado por los fallos del tribunal y pretende punirlo hasta la eliminación por el método del silencio administrativo, que consiste en dejar pasar los plazos sin resolver los recursos. De forma sistemática, en los últimos meses Washington estuvo negando, sin mayores explicaciones, el consenso necesario para cubrir las vacantes que se producen en el OA. En diciembre próximo el cuerpo caerá en acefalia, con un solo miembro, número insuficiente para judicar.

imagenes blog nota 5Los juicios desfavorables sobre el OA no provienen únicamente de algunos estados parte de la OMC. Juristas y publicistas de renombre han cuestionado a ese cuerpo desde su aparición, en 1995, con el nacimiento de la misma OMC. En el tratado que creó la OMC como en la Conferencia Ministerial de Doha de 2001, se encomendó la revisión de los fundamentos legales y procesales del sistema de solución de diferencias, tarea que no se ha completado. Uno de los observadores más sagaces ha sido el periodista indio Chakravarti Raghavan, de larga experiencia profesional pero también sólido analista de las cuestiones comerciales, que ha seguido de cerca desde la época del Acuerdo General de Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, por sus siglas en ingles), de 1947 a 1995, y luego con su sucesora, la OMC.

En el número 8831 del 24 de enero de 2019 de SUNS – South North Development Monitor, un boletín cotidiano de información y análisis sobre temas de desarrollo internacional con enfoque particular en las negociaciones Norte-Sur y Sur-Sur, fundado en 1980 por Raghavan y editado por la Red del Tercer Mundo, aparece un artículo del periodista indio que resalta algunas flaquezas del Órgano de Apelación, la instancia superior del Órgano de Solución de Diferencias (OSD) de la OMC.

Raghavan señala una contradicción entre la prédica constante de los estados parte de la OMC y de su secretaría, que describen a la institución como una organización multilateral “fundada en normas”, y la realidad de que la práctica colegiada del OA no está basada en regla alguna del OSD sino simplemente en los procedimientos de trabajo del propio OA. Aunque el OA después de redactar esos procedimientos de trabajo lo notificó al OSD, “no hay nada en el propio OSD que habilite esa práctica contraria a toda justicia”, pone de manifiesto el experto.

Que el OA, una creación del tratado de la OMC, pueda adoptar procedimientos de trabajo no sustentados en alguna estipulación del propio tratado es algo que convierte a la OMC y a su OA en un “extraño especimen”, ironiza. Los Estados Unidos, que “bajo el gobierno de Donald Trump han planteado tantas objeciones al OA y a su funcionamiento, no han opuesto hasta ahora alguna crítica u objeción a ésto”, llama la atención Raghavan.

Luego apunta que la Regla 4 de los procedimientos de trabajo establece la Colegialidad. El párrafo 1 de esa Regla dice: “Con el objeto de garantizar la uniformidad y coherencia de decisiones y de aprovechar la competencia individual y colectiva de los Miembros, los Miembros se reunirán periódicamente para examinar cuestiones prácticas, de política general y de procedimiento”. Si la práctica colegiada se limitara a eso, podría no haber razones para plantear  objeciones serias, admite Raghavan. Sin embargo, el párrafo 3 de la misma Regla estipula: “De conformidad con los objetivos establecidos en el párrafo 1, la sección encargada de resolver una apelación intercambiará opiniones con los demás Miembros antes de haber finalizado el informe del examen de apelación para su distribución a los Miembros de la OMC. Lo establecido en el presente párrafo se entiende sin perjuicio de lo dispuesto en los párrafos 2 y 3 de la Regla 11”.

El comentario especifica que los párrafos 2 y 3 de la Regla 11 requieren que cualquier miembro que tenga un conflicto de interés no figure como miembro de la sección que entiende en la apelación o involucrado en las consultas de la división con otros miembros del OA.

Raghavan agrega que “aunque esas reglas de procedimientos de trabajo del OA no habían sido hechas públicas en 2000 (cinco años después del establecimiento de la OMC) parecería (a la luz de conversaciones de este escritor sostenidas entonces con miembros de grupos especiales y del OA después que ellos dictaran sus decisiones) que luego de la audiencia de las partes y de terceros en disputa, los grupos especiales y la división del OA, para llegar a sus conclusiones, eran ‘orientados’ por funcionarios de las divisiones legal (y temáticas) de la secretaría de la OMC que ‘sirven’ a los grupos especiales, y que en la mayoría de los casos la secretaría también redactó el borrador de la sentencia”.

“En el caso del OA, la división de tres miembros se influye mutuamente, sin la presencia de las partes ni de terceros a la apelación, con otros miembros del OA, y los borradores de sus fallos son también redactados por asistentes legales de la secretaría del OA”, sostiene el comentarista. “En toda jurisdicción nacional (sean sistemas legales anglosajones o continentales), algunas o todas de esas prácticas son suficientes para convertir una sentencia o una decisión (judicial, cuasi judicial o administrativa) en ilegal y nula. La OMC es aparentemente un espécimen diferente, y parte del proceso de revisión del Entendimiento de Solución de Diferencias emprendido (bajo mandato del Tratado de Marrakesh y de la Declaración y Programa de Trabajo Ministerial de Doha) por la OMC debe encarar eso y ponerle remedio, y asegurar en el ODS la adopción de normas sin aumentar ni reducir los derechos y obligaciones de los acuerdos abarcados”, concluyó.

(Más detalles en: Raghavan “Trade: US double standards in complaints against AB”, Partes I y II en SUNS número 8258 de fecha 9 de junio 2016 y número 8259 de fecha 10 de junio 2016).-

(GC)